
Brasil vs India en Calcuta: del Salt Lake Stadium a la Bengala Occidental
Brasil x Índia em Calcutá: do Salt Lake Stadium à Bengala Ocidental
El sábado 3 de octubre, la India soñó con Brasil. En el Vivekananda Yuba Bharati Krirangan, el estadio de Salt Lake en…No sábado, 3 de outubro, a Índia sonhou com o Brasil. No Vivekananda Yuba Bharati Krirangan, o estádio de Salt Lake em…
El sábado 3 de octubre, la India soñó con Brasil. En el Vivekananda Yuba Bharati Krirangan, el estadio de Salt Lake en Calcuta, 51.402 espectadores vivieron por primera vez en su historia un India-Brasil de fútbol mayor. El amistoso internacional terminó 0-4, con goles de Estêvão (28'), Pedro (42') y Samuel Lino (58' y en el descuento). Fue también la primera vez que las dos selecciones se enfrentaban en un oficial de adultos.
El marcador fue inapelable, pero la noche fue mucho más que un resultado: fue una declaración de amor al fútbol. Los 51.402 espectadores gritaron por los dos equipos. El Brasil, quintacampeón del mundo y quinto en el ranking FIFA, ganó con claridad a una India que ocupa el puesto 137; aun así, la India sostuvo los primeros minutos, resistió con carácter y obligó a la Selección a trabajar. Khalid Jamil defendió a los Blue Tigers con la camiseta del arquero Gurpreet Singh Sandhu —del Mohun Bagan— bajo los palos, mientras Carlo Ancelotti hizo girar su once en el descanso para cerrar el encuentro.
Por qué este partido importa. En Bengala el fútbol no es un deporte más: es una identidad. El Mohun Bagan, fundado el 15 de agosto de 1889, sigue siendo el club de la ciudad, y el 29 de julio de 1911 se convirtió en el primer club indio en ganar la IFA Shield, derrotando 2-1 al East Yorkshire Regiment ante unas 80.000 personas. Setenta años después, el 24 de septiembre de 1977, el New York Cosmos de Pelé empató 2-2 con el Mohun Bagan en el Eden Gardens. Brasil e India también están unidos por esa historia compartida.
La fiesta que llega en octubre. Si viajas a Bengala este mes, la Durga Puja lo transforma todo: en 2026 arranca con el Mahalaya el 10 de octubre y se prolonga hasta el 21 de octubre, cuando el Dashami cierra el festival. Durante esos días Calcuta se convierte en un circuito de pandal —esculturas de la diosa Durga hechas con millones de piezas de arcilla— que se recorren a pie, se comen y se contemplan de noche. La ciudad convive con el Victoria Memorial, terminado en 1921, una de las construcciones más bellas del Raj británico.
Comer en Bengala es entender Bengala. La cocina local es pescado y arroz: prueba el macher jhol, un curry de pescado con pimienta; el ilish bhapa, ilish al vapor con mostaza; y el shukto, un guiso de verduras que hasta hoy preparan las abuelas. En un puesto callejero, el begun bhaja y el puchka son el aperitivo imprescindible. Y de postre, nada menos que los dulces de leche bengalíes: rosogolla, mishti doi y chhena poda, con panta bhat —arroz fermentado con dal y cebolla— para los días de calor.
Cómo recorrer Bengala Occidental. Puedes empezar en Calcuta (dos o tres noches bastan para el Maidan, el Victoria Memorial, Howrah y un macher jhol que no se olvida), seguir a Santiniketan, donde el poeta Rabindranath Tagore fundó su universidad, y terminar en el Sundarbans, la mayor selva de manglar del mundo y Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1997, donde vive el tigre bengalí. Para cerrar, el Darjeeling Himalayan Railway: abierto en 1881 e inscrito por la UNESCO en 1999, el «tren de juguete» sube en curvas y zigzags hasta Ghoom, a 2.258 metros, con el Kanchenjunga de fondo.
Es un destino que merece un plan a medida, y ahí entramos nosotros. En VIVA India armamos esta ruta por Bengala Occidental para cada viajero —o cada grupo— que nos la pida, con asesoría de visa, vuelos, hoteles, traslados y guía en español de punta a punta. Cuéntanos cuándo viajas y la diseñamos contigo.
No sábado, 3 de outubro, a Índia sonhou com o Brasil. No Vivekananda Yuba Bharati Krirangan, o estádio de Salt Lake em Calcutá, 51.402 espectadores viveram pela primeira vez na história um Índia-Brasil do futebol maior. O amistoso internacional terminou 0-4, com gols de Estêvão (28'), Pedro (42') e Samuel Lino (58' e nos acréscimos). Foi também a primeira vez que as duas seleções se enfrentaram num oficial de adultos.
O placar foi inapelável, mas a noite foi muito mais do que um resultado: foi uma declaração de amor ao futebol. Os 51.402 espectadores gritaram pelos dois times. O Brasil, pentacampeão do mundo e quinto no ranking da FIFA, venceu com clareza uma Índia que ocupa o 137º lugar; ainda assim, a Índia segurou os primeiros minutos, resistiu com personalidade e obrigou a Seleção a trabalhar. Khalid Jamil defendeu os Blue Tigers com a camisa do goleiro Gurpreet Singh Sandhu —goleiro do Mohun Bagan— sob as traves, enquanto Carlo Ancelotti girou seu onze no intervalo para fechar o confronto.
Por que este jogo importa. Em Bengala o futebol não é apenas um esporte: é identidade. O Mohun Bagan, fundado em 15 de agosto de 1889, segue sendo o clube da cidade, e em 29 de julho de 1911 se tornou o primeiro clube indio a conquistar a IFA Shield, vencendo o East Yorkshire Regiment por 2-1 diante de cerca de 80.000 pessoas. Setenta anos depois, em 24 de setembro de 1977, o New York Cosmos de Pelé empatou 2-2 com o Mohun Bagan no Eden Gardens. Brasil e Índia também estão unidos por essa história compartilhada.
A festa que chega em outubro. Se você viaja para Bengala neste mês, a Durga Puja transforma tudo: em 2026 começa com o Mahalaya em 10 de outubro e vai até 21 de outubro, quando o Dashami encerra o festival. Nesses dias Calcutá vira um circuito de pandal —esculturas da deusa Durga feitas com milhões de peças de argila— que se percorrem a pé, se comem e se contemplam à noite. A cidade convive com o Victoria Memorial, concluído em 1921, uma das construções mais bonitas do Raj britânico.
Comer em Bengala é entender Bengala. A cozinha local é peixe e arroz: prove o macher jhol, um curry de peixe com pimenta; o ilish bhapa, ilish no vapor com mostarda; e o shukto, um ensopado de legumes que até hoje as avós preparam. Em uma lanchonete de rua, o begun bhaja e o puchka são o aperitivo obrigatório. E de sobremesa, nada menos que os doces de leite do Bengal: rosogolla, mishti doi e chhena poda, com panta bhat —arroz fermentado com dal e cebola— para os dias de calor.
Como percorrer Bengala Ocidental. Você pode começar em Calcutá (duas ou três noites bastam para o Maidan, o Victoria Memorial, Howrah e um macher jhol inesquecível), seguir para Santiniketan, onde o poeta Rabindranath Tagore fundou sua universidade, e terminar no Sundarbans, a maior manguezal do mundo e Patrimônio Mundial da UNESCO desde 1997, onde vive o tigre-de-bengala. Para fechar, a Darjeeling Himalayan Railway: aberta em 1881 e inscrita pela UNESCO em 1999, o «trem de brinquedo» sobe em curvas e ziguezagues até Ghoom, a 2.258 metros, com o Kanchenjunga ao fundo.
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Fuente: AIFF












































































